Recientemente, el equipo de arqueología de Social Consulting Group fue contratado para la elaboración de un procedimiento para la gestión de hallazgos arqueológicos fortuitos de un grupo de empresas en Latinoamérica. Este ejercicio comprendió una revisión exhaustiva de la normativa de cada país, así como de las discusiones técnicas que existen en materia de arqueología preventiva. Queremos compartir con ustedes una corta reflexión suscitada por este ejercicio, la cual consideramos de utilidad para las empresas que se ven abocadas a ejecutar programas de arqueología preventiva en cualquiera de sus formas o fases.
«La arqueología preventiva (también conocida como arqueología comercial o arqueología profesional) nació durante los años sesenta para enfrentar la pérdida de registros arqueológicos en áreas sujetas a desarrollo urbanístico, principalmente en ciudades. Tras unos inicios difíciles, la arqueología preventiva ha sido el campo de la disciplina arqueológica que más ha crecido en los últimos cincuenta años. Dos han sido sus principios fundamentales: condicionar las nuevas construcciones a una excavación previa y que los promotores asuman el coste de esas excavaciones.» (Rodríguez Temiño, 2022, p. 139)
Así inicia Ignacio Rodríguez Temiño su discusión sobre la utilidad pública de la arqueología preventiva. Para quienes no estén familiarizados con el concepto, la arqueología preventiva es un modelo de investigación orientada a prevenir afectaciones al patrimonio cultural material, principalmente en contextos de obras civiles, explotación de recursos naturales o remociones de suelo. A diferencia de las investigaciones arqueológicas académicas, la arqueología preventiva se sitúa como una medida de salvaguarda del patrimonio histórico de una nación; cuando se emplea, no parte de una pregunta de investigación científica, ni elige el espacio donde se desarrolla la investigación, sino que se atiene a los parámetros propios del proyecto de ingeniería del cual es parte. Por ello, el carácter científico de los procesos de arqueología preventiva proviene más de las técnicas y métodos de análisis que se utilizan para catalogar las piezas y extraer información de ellas, que del contexto social desde donde se origina. Esta afirmación no está libre de controversias, pues existen autores que sostienen que la arqueología preventiva debe contener todo el “ciclo de investigación científica”; por ello, insisten en que los financiadores de estos proyectos deben garantizar también la publicación en revistas académicas (Ramos et al., 2023).
Más allá de las controversias sobre su carácter científico, la arqueología preventiva tiene un valor público que no se debe soslayar. Sus parámetros deben concernir a la extensión y tipo de las obras de ingeniería, de tal forma que garantice la protección de piezas arqueológicas que no solo tienen un valor científico, sino patrimonial. Por ello, debemos analizar la forma como se despliegan los programas de arqueología preventiva en el marco de la planificación y ejecución de los proyectos de ingeniería, segregando sus etapas y definiendo la utilidad de cada una de ellas.
A continuación, haremos una explicación sintética de dos formas como usualmente se entienden los programas de arqueología preventiva, basados en el análisis realizado de diferentes normativas a nivel latinoamericano y europeo. Desde nuestra perspectiva, no se trata de escoger una sobre otra, sino de aplicarlas correctamente en cada etapa del desarrollo y planificación de los proyectos.
En general, los programas de arqueología preventiva están regulados por instituciones públicas. En la mayoría de los casos, hacen parte de las evaluaciones ambientales previstas para la obtención de licencias para la ejecución de distintos tipos de proyectos. El fundamento de estos programas es anticipar cualquier impacto sobre el patrimonio arqueológico, para lo cual los profesionales en arqueología deben poner en marcha procedimientos que contienen, de manera resumida, los siguientes aspectos.
Dependiendo de cada país, las instituciones públicas exigirán el cumplimiento de trámites específicos en materia de arqueología preventiva; por ejemplo, en Perú se pide el desarrollo de un Diagnóstico Arqueológico de Superficies (DAS), el cual dará paso a nuevas medidas en consideración de las conclusiones del propio DAS –cfr. Proyecto de Evaluación Arqueológica, Plan de Monitoreo Arqueológico y Proyecto de Rescate Arqueológico—. Igualmente, en Colombia se establece que el titular del proyecto debe presentar un diagnóstico arqueológico o prospección –dependiendo del tipo de proyecto— acompañado por un Plan de Manejo Arqueológico. Otros países, como Ecuador, concentran su normativa en la elaboración de procedimientos frente a hallazgos fortuitos.
Si bien muchos países como Ecuador no determinan un trámite ex ante que prevea los impactos, es importante que los titulares o responsables de los proyectos pongan en marcha diagnósticos prospectivos, basados en información primaria o secundaria, con el objetivo de anticipar correctamente áreas con potencial arqueológico; estos análisis, además, son fundamentales para evitar sobre-costos por gastos imprevistos, pues buena parte de las legislaciones encargan a los promotores de los proyectos la responsabilidad financiera del rescate y disposición de las piezas arqueológicas encontradas; así mismo, permite determinar la viabilidad de las áreas para el desarrollo de los proyectos.
Puede que los diagnósticos prospectivos sean una herramienta indispensable para la planificación de los proyectos, pero éstos no agotan las medidas precautorias: también deben diseñarse estrategias que preparen a los operadores de los proyectos para actuar en casos imprevistos. Los procedimientos ante hallazgos fortuitos son estrategias para manejar encuentros inesperados de material arqueológico, buscando inhibir afectaciones mayores, restaurar los daños y salvaguardar el patrimonio encontrado. Se trata de programas que incluyen capacitaciones e indicaciones específicas de cómo actuar en caso de hallazgos de piezas arqueológicas, buscando el cumplimiento normativo por parte de los promotores de los proyectos.
Social Consulting Group ofrece los servicios de diseño e implementación de programas de arqueología preventiva, adaptados a las etapas y tipos específicos de cada proyecto. Contamos con un equipo de profesionales en arqueología preventiva con años de experiencia en los sectores de infraestructura, explotación de recursos naturales y agroindustria. Junto a ellos, un equipo de profesionales sociales y ambientales colaboran, con su conocimiento en estándares internacionales y gestión de proyectos, para garantizar que las empresas cumplan cabalmente sus responsabilidades y contribuyan a la salvaguarda del patrimonio cultural de las naciones.
Ramos, A., Belmonte, A., & Aznar, J. (2023). El origen del ambientalismo arqueológico en la obra pública española (I). La Arqueología Preventiva en el planeamiento de la Autovía A-92 Baza-Puerto Lumbreras (1988-1994). Antiquitas, 335, 163-188.
Rodríguez Temiño, I. (2022). Arqueología preventiva: Una revisión crítica. Revista d’Arqueologia de Ponent, 32, 139-152. https://doi.org/10.21001/rap.2022.32.8
(…) la arqueología preventiva tiene un valor público que no se debe soslayar. Sus parámetros deben concernir a la extensión y tipo de las obras de ingeniería, de tal forma que garantice la protección de piezas arqueológicas que no solo tienen un valor científico, sino patrimonial.